Historia de la zona

Inmerso en la llamada “Zona Boscosa Andino Patagónica”, el valle del río Puelo (nombre derivado de la palabra puelco, que en mapudungun significa “aguas del Este”), se encuentra en la alta cordillera de la comuna de Cochamó. Su principal curso de agua, el río Puelo, que nace en el lago Puelo, Argentina, y recorre 120 kilómetros hasta verter sus aguas en el estuario de Reloncaví. Es parte de un sistema fluvial que abarca la zona transcordillerana delimitada por el monte Tronador por el Norte, el estuario Reloncaví al Oeste, el lago Puelo al Este y el río Turbio y el río Ventisquero al Suroeste.

Su geografía se caracteriza por densos bosques de especies nativas: alerce, lenga, ulmo, mañío, coigüe, ciprés de las guaitecas, canelo, ciruelillo, avellanos, arrayán, quila, coligue y quilineja. En el suelo, un profuso sotobosque poblado de hongos, musgos, helechos y líquenes. Entre la fauna; pudúes, pumas, guiñas, visones y jabalíes. Entre las aves; cóndores, jotes, caranchos traros, tiuques, zorzales, chucaos, churretes, golondrinas, tordos, cometocinos de la Patagonia, Martín Pescador, Pato cortacorrientes, diucones y loros. Anfibios como la ranita chilena, reptiles como la lagartija y diversos mosquitos y coleópteros completan el paisaje, mientras en los lagos abundan el salmón y la perca y en los ríos las truchas.

Sus montañas no superan los 2000 metros de altura y numerosos lagos y ríos se encajonan o corren entre ellas y el valle: entre los primeros el Inferior, el Azul, el Verde, Las Rocas, el Totoral; entre los segundos, el Barrancas el Pedregoso, Horquetas, Ventisquero, Manso, Frío, Tigre y el Puelo Chico entre otros.

La más antigua presencia humana en la zona data de hace al menos unos 3000 años y se debe a los Poyas. Estos eran un grupo de cazadores recolectores nómadas que habitaban desde las costas del lago Nahuel Huapi hasta el paso el Bolsón. Recogían raíces, frutos y bayas. Con el fruto del quetro o arrayán hacían chicha, usaban punzones de hueso para coser, piedras de molienda, arcos y flechas, lanzas y boleadoras con las que cazaban el guanaco y el choique o ñandú pequeño, del cual usaban su piel y los huesos en confecciones y la carne como alimento. Vestigio de su presencia en el área son los dos sitios con pinturas rupestres en las cercanías del lago Vidal Gormáz en Chile, los que se conectan estilísticamente con los numerosos sitios de arte rupestre del valle inferior del río Manso en Argentina. En total suman 23 sitios y las dataciones arrojan al menos 1000 años de antigüedad. Esto hace suponer que la zona habría sido en su momento un sistema de circulación transcordillerana permitida por los pasos Vuriloche, El León y El Bolsón y mediante el cual los Poyas y Puelches de más al Norte alcanzaban el estuario de Reloncaví para intercambiar productos con los grupos Huilliches y Chonos. Asi lo atestigua una carta del Gobernador de Chiloé Alonso Sánchez del Pozo a comienzos del siglo XVIII en donde los amenazaba con la horca si seguían llegando al mar.

La crónica más antigua que refiere al rio Puelo es la de Juan Fernández, un soldado español quien navego en 1620. Luego, en 1795, el navegante español José de Moraleda recorre el estuario de Reloncaví, no menciona el rio Puelo pero si su desembocadura, ve allí una “piragua” – la dalca, una embarcación original construida en base a 3 tablas cocidas y calafateadas entre si. Y se sabe que para 1850 algunos habitantes de la isla Guar alcanzan navegando las desembocaduras del Puelo y el Cochamó, interesados en las pasturas, el ciprés y el alerce.

Por otra parte, los primeros viajes científico-exploratorios a la zona lo realizan el marino chileno Francisco Vidal Gormaz entre 1870 y 1872 y Hans Steffen entre enero y marzo de 1895. Llegado hasta el Paso el Bolsón – comenta Steffen- no había encontrado ningún indicio de poblamiento humano. De hecho, la colonización moderna de la zona se inicia en el Valle Nuevo, actual valle de El Bolsón, Argentina, a fines del siglo XIX y producto de la migración de chilenos y mapuches desfavorecidos por las políticas de latifundio y colonización extranjera del Estado chileno alentadas inmediatamente después de la “Pacificación de la Araucanía”. Es así como en 1884 y proveniente de Río Bueno se habrían asentado en este valle Pedro “Motoco” Cárdenas, y en 1891, con un permiso del gobierno Argentino, a orillas del arroyo Quemquemtreu el colono chileno Rosales, a quien se encontraría Steffen en su viaje de 1895. Les seguirían las familias Cárdenas y Cayún. Se iniciaba así un creciente asentamiento de colonos chilenos en el lado argentino, quienes se fueron instalando en los mejores terrenos para el cultivo y la cría de animales. Un recuento de Población de 1928 es de suma ilustrativo: en el poblado argentino Lago Puelo, de 972 habitantes, 588 son argentinos, 320 son chilenos y otros 64 entre españoles, árabes y libaneses. Sin embargo de los 588 argentinos, 579 son hijos de chilenos. Pero la presencia chilena en territorio argentino no iba a ser bien vista.

 

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