Ante esta crisis: observa

Sabemos que la situación actual es difícil y delicada, en muchos sentidos, para tod@s. Creemos que esta crisis sanitaria es una forma más de poner límites a nuestra dinámica humana actual, en sus aspectos económicos, laborales, de relaciones, entre otros. Una manera cruda e inmediata que nos obliga a pensar y repensar nuestros sistemas de vida para sobrevivir. Quizás, un triste adelanto a lo que ya está ocurriendo con la actual crisis socioambiental. Hay mucho que reflexionar y sacar en limpio de todo esto; sin embargo, hoy urge resistir, y ya habrán instancias donde se podrán sacar las preciadas conclusiones, aquellas que nos hagan evolucionar y avanzar hacia la sociedad justa y resiliente que much@s queremos seguir construyendo.

Sin embargo, queremos compartir con ustedes una reflexión:

Una buena parte de la población se encuentra actualmente en cuarentena, y ello trae consigo dificultades (en lo laboral, lo económico, lo social, lo mental y emocional). Existe en paralelo una sobrecarga de información, de imágenes y flujos en los medios de comunicación y las redes sociales; también una cierta presión implícita a producir desde el encierro, a desarrollar cosas, aprender. Sin duda, es una buena oportunidad para ello. Sin embargo, nosotros queremos recomendarte un paso previo: observar. El principio n°1 de la Permacultura es Observa e interactúa. Ello como acto primero antes que todo.

Las aplicaciones de este principio son múltiples y dependen de la creatividad de cada quien, pero una manera simple de entenderlo para aplicarlo es cuando en las ciudades buscamos algo para comer. Si observamos la dinámica de las personas, entendemos los horarios de la ciudad, interactuamos con comerciantes o personas del rededor, podremos dar con el mejor horario para ir a comer, así también tener la oportunidad de conocer excelentes lugares con rica comida, precios accesibles, un buen ambiente, y que probablemente no íbamos a encontrar sin la ayuda de esas personas («una buena picá», como diría una persona de Chile). Para llegar a eso, es clave observar la ciudad e interactuar con ella antes de tomar una decisión. Sin ese paso, buscaremos algo rápido y fácil por internet y probablemente pagaremos más, por una comida o ambiente que no necesariamente cumple lo que buscamos. El principio de observar e interactuar tiene que ver entonces con un paso fundamental para poder comprender la dinámica de la naturaleza – y no olvidemos que nosotros, los humanos, somos también naturaleza-.

¿Cómo podemos desarrollar la observación en cuarentena? ¿Necesitamos un parque natural para observar la naturaleza? ¿O la ciudad andando en la normalidad? ¿necesitamos tener el sentido de la visión para poder entender la dinámica de la naturaleza?

La respuesta es sencilla: vivas donde vivas, puedes observar la naturaleza y desarrollar entendimientos profundos de ello: desde tu edificio, desde tu casa, desde el paisaje de tu ventana. Y algo sumamente importante: el entendimiento de la dinámica natural no depende sólo de la observación visual. La percepción debe ser con todos los sentidos que tengas disponibles. Escucha, siente en la piel, huele («observa con el cuerpo completo»). Un ejercicio que puedes hacer es acercarte a tu patio, a tu balcón, a tu ventana, a tu calle, en el horario que quieras, cerrar los ojos por unos minutos y poner atención a todos tus sentidos, para registrar todo lo que sientes: ¿dónde siento más calor? ¿de donde viene el viento? ¿y los distintos ruidos, qué son? ¿de donde vienen? ¿cómo siento mis pies? ¿y mi respiración?…

Desarrolla la observación profunda diariamente, observa cómo funciona la luz del otoño, ¿en qué partes de mi casa llega el sol en esta época? ¿el orden de mi casa tiene relación con esa luz y ese sol? ¿como estoy aprovechando el sol, para mi bienestar, para la luz, para mis plantas?, ¿cómo cambia el sol directo durante el año? ¿y la luz indirecta, cómo va cambiando? ¿qué insectos se ven ahora en mi pueblo?, hay menos ruido, ¿qué aves cantan? ¿cuáles cantan de madrugada? ¿cuales al amanecer o al atardecer? ¿cómo se están moviendo las aves?, las plantas que me rodean, ¿tienen las hojas verdes o se están secando? ¿cómo va cambiando el ingreso de sol o la aparición de luz gracias a la caída de las hojas? ¿qué plantas o árboles no están botando la hoja? las plantas que me rodean, ¿están en flor? ¿en fruto? ¿el fruto se secó y está botando semillas? ¿qué animal o insecto busca esa flor, come ese fruto o se lleva esa semilla? ¿y a qué hora lo hace regularmente? ¿por qué lo hará en ese momento?, ¿cómo se comporta mi comunidad en cuarentena? ¿existen nuevas redes? ¿qué nuevos emprendimientos surgieron? ¿qué formas de expresión artística han surgido en mi barrio? ¿o en mi círculo social? ¿cómo nos estamos comunicando hoy? ¿existen potencialidades en ello que no había identificado? ¿qué productos se están vendiendo más baratos en las ferias? ¿en época de qué frutas o verduras estamos en mi zona?… Las preguntas son infinitas y dependerán de tus sentidos, de tus interrogantes y tu búsqueda (la observación profunda también puede ser «hacia adentro», es decir, hacia ti mism@).

Muchos no tienen patios, ni grandes árboles que observar; otros no tienen el sentido de la visión o la audición, algunas personas viven en el campo o en medio de la zona más urbanizada de todas, sin embargo, el poder de la observación profunda según lo hemos planteado aquí lo tenemos tod@s, y con esa habilidad que podemos ir desarrollando, podremos comprender una dinámica que nos servirá para poder convivir mejor con dicha dinámica, y también nos puede servir para sacarle un buen provecho, integrarla en nuestra forma de vida (desde el orden y la posición de las cosas en mi casa respecto del sol, hasta la generación de un emprendimiento o una política pública asertiva), en vez de desconocerla o trabajar de más para revertirla (como tratar de enfriar una zona donde llega el sol, en vez de potenciar el frescor en zonas donde no llega el sol). La permacultura es trabajar con, y no en contra de la naturaleza, y se basa en la observación profunda y la interacción, para el diseño de asentamientos humanos sostenibles, ajustados a cada cultura o subcultura, a cada barrio y territorio, pues está enfocada en entender las dinámicas naturales y construir un desarrollo íntegro a partir de ello.

Observa, observa profundamente, analiza y comenta tus observaciones con tus cercanos, o con nosotros en los comentarios! Pronto nos juntaremos a conversar, en nuestro sitio, en ciudades, por redes sociales, en grandes reuniones, en pequeñas conversaciones, así como pronto tod@s podrán volver a reunirse, deliberar y retomar los planes, proyectos y acciones colectivas, e iremos pronto avanzando hacia ese desarrollo, aquel que va con la naturaleza, y no en contra de ella; aquel que cuida a la gente, y no la explota, aquel desarrollo basado en la justicia y la equidad, para reconstruir la paz y la abundancia.

Un abrazo fuerte a tod@s!

Escrito por: Raimundo Marchant
Reflexión de: Equipo Raíces.

06 de abril de 2020

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