Chile y sus emergencias

Vivimos una nueva economía desde octubre, veníamos de otras crisis, pero se comenzó por fin a volver tangible la lógica de redes como forma de vida de la población, hace poco, en una primavera seca; luego hubo el verano, un extraño repliegue, de receso, análisis colectivos, descentralizados; se confirmaba que la revuelta no fue suficiente, que luchábamos contra un muro y disparos; para el reencuentro de marzo hubo nuevas masas, millones de ideas reunidas para fortalecer la red y seguir construyendo ese poder, ahora a partir de un pulso milenario de emancipación, pero había florecido la Quila, se truncó el orden lógico; la pandemia trajo, por ley natural, un cambio de hábitos: volvíamos al limbo entre la vida y la muerte de las calles, más ya no sólo era por las policías. La crisis del sistema se agudizó entonces, sin embargo el modelo se sostiene hoy a secas, a la fuerza, a costa de todo y todxs.

Los pumas aparecieron en plena ciudad silenciada, el símbolo de luces y fuerzas necesarias para la resistencia.

En sistemas con baja resiliencia como el chileno, las crisis no se traducen en adaptación, sino en caos, pues son sistemas rígidos, desequilibrados, y jerárquicos; hoy, vivimos un otoño incierto, errático, vulnerable; se está a cargo de economistas neoliberales, en cuarentenas militares, con lenguajes bélicos que nos dicen ‘sálvese quien pueda’ mientras ellos salvan a quienes más pueden.

Sin embargo, el pueblo chileno viene de un proceso de conciencia colectiva, autoorganización, flujos de información, materiales: redes funcionales. Los cóndores en los rascacielos nos recuerdan que a pesar del caos, hay claridad, tiempo, ideas, ¿es posible seguir desarrollando sistemas de redes funcionales para las necesidades actuales?

¿se puede continuar ese proceso popular en este contexto?

La Quila (Chusquea quila).
Florecen una vez en decenas de años. Para los Mapuche su florecimiento tiene un significado profundo y de crisis.

Hoy, ya no sólo por conciencia, sino por sobrevivencia, obligados a la austeridad, a los circuitos cortos y estratégicos, estamos transformándonos de consumidores a productores. Emergen emprendimientos, productos caseros, canastas, podcast, cursos, aprendizajes, flujos. El decrecimiento, la permacultura, como necesidad básica, está ocurriendo en lugares impensados. El desafío: desarrollarlo, fortalecerlo, idearlo. El obstáculo: la pandemia y los gobiernos. La oportunidad: fortalecer nuestros sistemas de vida ante una crisis social y económica inminente.

¿De qué manera visualizas esta oportunidad en tu barrio? ¿De qué manera lo piensas o lo sueñas? ¿Cómo podemos organizarnos en este contexto?
La palabra la tienen ustedes.

El Pangue, Pangui, Trapial, Puma o León (Puma concolor) rondó la ciudad de Santiago y recorrió sus calles vacías, en pleno toque de queda, en contexto de pandemia por covid-19.


#CuarentenaMilitar #Covid19 #Chile #Permaculture #Descentralización #Redes


Fotos: Autores desconocidos (seguimos en búsqueda de autores).
Texto: Raimundo Marchant (equipo Raíces)
13 de mayo de 2020

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